La ecuación del éxito profesional

Hace unos días, Alvaro Trancón, uno de nuestros recruiters, me preguntó si para lograr el éxito profesional era mejor especializarse o tener un espectro amplio de conocimientos. La pregunta es pertinente, ¿es mejor ser un especialista o un generalista?

Repasé la trayectoria de los gestores que han recibido promociones en los últimos años buscando un sesgo a favor de unos u otros y estas son mis conclusiones:

El primer rasgo que pude identificar es que todos ellos sacrificaban de manera voluntaria su vida personal y familiar en favor de sus Resultados. En definitiva, el primer factor de promoción parece ser la disponibilidad para interminables jornadas laborales como respuesta a la presión.

La siguiente característica que pude identificar entre aquellos que han recibido sucesivas promociones es que terminan haciendo el trabajo que deberían hacer sus pares. Por ejemplo jefes de proyecto que hacen de facto la dirección de operaciones o directores de operaciones que además lideran el desarrollo de negocio. Un segundo factor de crecimiento profesional serían entonces los Resultados sobresalientes, ser capaz de hacer lo que tus pares deberían hacer pero de hecho no hacen.

Por último, todos conocemos un conjunto de comportamientos que ayudan a la promoción profesional, como la apropiación de los éxitos ajenos, la habilidad para culpar a los demás, el politiqueo, los gritos y las amenazas. Estas actitudes pueden conseguir ascensos pero no Resultados, por lo que, en general, te encumbran hasta tu puesto de máxima incompetencia..

Algunas actitudes pueden ayudarte a ascender, pero no conseguirán mejorar tus resultados.

Vamos a analizar de qué dependen los Resultados estudiando sus componentes; Esfuerzo, Presión, Compromiso, Habilidades y Talento:

Esfuerzo es la cantidad de tiempo efectivo que dedicamos a una actividad. El tiempo dedicado a calentar la silla, aunque importante, no cuenta para mejorar tus resultados.

Presión es la diferencia entre el esfuerzo necesario para conseguir un resultado y el tiempo disponible para conseguirlo. Cuando crece la presión puede producirse un incremento del esfuerzo diario, una disminución de los resultados, un retraso en los mismos o típicamente las tres cosas a la vez.

Compromiso es la voluntad de desarrollar nuevas habilidades.

Habilidades son las actividades que hemos aprendido a realizar. En forma de ecuación definimos Habilidades = Compromiso x Esfuerzo de aprender

Talento es la relación entre el esfuerzo realizado para mejorar una habilidad y el incremento en los resultados. En forma de ecuación definimos Talento = Habilidades x Esfuerzo de entrenar

Resultados son los frutos de nuestro trabajo, el producto de combinar esfuerzo y talento. Los profesionales con más talento obtienen mejores resultados ¿verdad?. En forma de ecuación, Resultados = Talento x Esfuerzo de trabajar

Combinando estos conceptos llegamos a la ecuación general del éxito profesional:

Resultados = Compromiso x Esfuerzo aprender x Esfuerzo entrenar x Esfuerzo trabajar

Se pueden extraer numerosas conclusiones de la ecuación general, vamos a centrarnos en cuatro de ellas:

La primera es la respuesta para Álvaro. Las habilidades que no empleas en tu trabajo no aportan ningún resultado. La mejor estrategia es desarrollar tu talento en las áreas relacionadas con tu actividad.

La segunda es que el talento no es innato. Nace del compromiso de aprender, del tiempo dedicado a aprender y del esfuerzo dedicado a entrenar y perfeccionar cada habilidad.

Recuerda: El talento no es innato

La tercera es que, en entornos estables, el factor más importante es el esfuerzo dedicado al trabajo. Si no son necesarias nuevas habilidades, un incremento del tiempo de trabajo se traduce en un incremento de los resultados. No es de extrañar que las políticas de promoción se hayan basado históricamente en la conversión de la presión en más horas de trabajo.

La cuarta, y quizás la más importante, es que en entornos inestables el factor más determinante es el compromiso. Especialmente en los proyectos tecnológicos donde no disponemos a priori de los conocimientos necesarios para realizar nuestra actividad, tal y como indica la 1ª ley: ‘Las especificaciones son inciertas, imprecisas e infinitas’.

Si la ecuación general nos avisa de la importancia del compromiso, la 3ª ley, Presión x Talento = Constante, nos advierte de que la presión destruye el talento porque reduce el compromiso y no deja tiempo para el aprendizaje.

Recuerda: En tecnología, el factor que mas contribuye a los resultados es el compromiso.

En definitiva, la tercera ley nos dice que gestionar un equipo tecnológico es maximizar su talento; protegerles de la presión, gestionar su compromiso y asegurarse de que disponen del tiempo necesario para aprender y entrenar nuevas habilidades.

En el curso de gestión de equipos de alto rendimiento que impartimos a todos los consultores de Novanotio, entrenamos estas tres habilidades; cómo se protege a un equipo de la presión, cómo se gestiona el compromiso y de dónde sacamos tiempo para desarrollar el talento.

El tiempo que has dedicado a leer este artículo es esfuerzo de aprendizaje. Si tu compromiso es mejorar como gestor, te propongo este sencillo ejercicio como entrenamiento. Indica cual es el nombre que damos a las personas que presentan:

· Compromiso igual a cero.

· Esfuerzo de aprender igual a cero

· Esfuerzo de entrenar igual a cero

· Esfuerzo de trabajar igual a cero.

Como siempre, mi consejo es que acudas a las fuentes, en este caso ‘Grit’ de Angela Duckworth, ‘Drive’ de Daniel H. Pink y ‘Five core metrics’ de Lawrence H. Putnam.

2017-10-03T13:32:07+00:00 3 octubre 2017 |Categorías: Noticias|Sin comentarios

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