Tipos de empresas tecnológicas (I). Cultura:
Qué tipo de empresas existen y en cuáles encajamos mejor

En esta serie de artículos vamos a ayudaros a identificar los distintos tipos de empresas que existen y en cuáles encajáis mejor. Comenzaremos por la cultura empresarial, posiblemente el parámetro más importante de cara a tu experiencia como trabajador.

A nivel cultural sólo existen dos tipos de organizaciones, las X y las Y al igual que sólo existen dos tipos de personas, las X y las Y. ¿En qué se diferencian? Básicamente en su concepción de los profesionales.

Los partidarios de X creen que el talento es innato, así dirán que ‘puedes enseñar a trepar a un pavo, pero es mejor contratar a una ardilla’. Los defensores de Y contestarán que en su experiencia laboral nunca han visto ni pavos ni ardillas, sólo han trabajado con humanos que, curiosamente, cuanto más entrenamiento reciben mejor desempeñan su actividad.

Los X contratan talento, los Y desarrollan talento.

Los X utilizan sistemas de recompensa, el bonus por cumplimiento de objetivos es El Rey. Los Y utilizan la motivación, el feedback positivo es La Herramienta.

Los X invierten en certificaciones y el desarrollo de conocimientos técnicos. Los Y invierten su tiempo con sus colaboradores hasta que son capaces de trabajar de manera autónoma.

Los X exigen un sobresfuerzo, los Y gestionan las expectativas del cliente.

Los X creen que los buenos profesionales vienen formados y motivados de casa. Los Y saben que a los buenos profesionales hay que formarles y motivarles todos los días.

En una escala donde -10 es X absoluto y +10 es Y absoluto, la mayor parte de las organizaciones IT se mueven alrededor del -3, mientras los profesionales del sector gravitan alrededor del +3. Es importante conocer dónde estamos en esta escala porque encajaremos mejor en empresas similares a nosotros.

Solo un apunte final, X no es intrínsecamente mejor que Y ni viceversa, aunque hay actividades donde un enfoque es más adecuado que el otro. Como norma general, si el resultado obtenido es proporcional al esfuerzo, como ocurre en las fábricas o la construcción, el modelo X funciona con notable eficacia. Si por el contrario no hay relación directa entre el tiempo empleado y el resultado obtenido, como en el marketing o el desarrollo de software, es más conveniente el modelo Y.

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